26 de julio de 2025Por TozettaNotas de prensa

La negligencia digital ya no es una opción

La ciberdelincuencia también está presente en el Caribe. Tras un hackeo a un organismo público, debemos despertar y cambiar.

Durante la reciente Cumbre TIC del Caribe en las Bahamas, se elogió a Curazao como pionera digital en la región. Una mención honorífica y, al mismo tiempo, una llamada clara a la acción. Porque el progreso digital no es un punto de llegada, sino una responsabilidad.

Esa responsabilidad se puso a prueba casi de inmediato. Poco después de la cumbre, varias fuentes informaron de que el Servicio de Impuestos (Belastingdienst) de Curazao había sido víctima de un ataque de ransomware. El incidente subraya una dura verdad: una imagen moderna sin resiliencia digital es solo una fachada. Curazao cuenta con la ambición y los recursos necesarios. Pero la seguridad digital debe ser parte estructural de esa ambición, no algo que se piensa después, sino desde el principio.

Los ciberincidentes no deberían ser una sorpresa

Aun así, el incidente en el servicio de impuestos no debería sorprender. La ciberdelincuencia va en aumento en todo el mundo. El mundo digital no conoce fronteras. Esto ofrece oportunidades a las islas caribeñas, pero también abre la puerta a ataques procedentes de mucho más allá de nuestras fronteras. En todo el mundo, empresas, instituciones y gobiernos están tomando medidas para mejorar su resiliencia cibernética, y aquí también debemos comprometernos con ello.

La pregunta es: ¿en qué punto nos encontramos en el Caribe? Esto es extremadamente difícil de determinar, ya que puede variar enormemente entre empresas o instituciones. Lo que sí sabemos es que hay más entidades vulnerables a ataques externos. Una investigación de hackers éticos de Tozetta, una empresa de ciberseguridad con sede en Curazao, muestra que todavía se detectan con regularidad vulnerabilidades críticas en los sistemas de organizaciones con una función social importante.

Preocupación por la resiliencia digital de Curazao

Lo preocupante es que, en ocasiones, las señales al respecto se atienden con lentitud o directamente no se atienden en absoluto por parte de las organizaciones implicadas. Esto no solo afecta a esas organizaciones, sino a todos nosotros. Los ciudadanos deben poder confiar en sistemas que protejan su privacidad y garanticen la continuidad de servicios esenciales.

Porque, ¿qué pasa si una app bancaria deja de funcionar, un hospital pierde el acceso a los datos de sus pacientes o un portal gubernamental queda inactivo durante días? La ciberseguridad no trata solo de datos, sino también de la disponibilidad y fiabilidad de los servicios digitales que mantienen en marcha la vida diaria.

Mejorar la resiliencia cibernética de Curazao

Esto exige una actitud proactiva por parte de Curazao, y en especial de las empresas y directivos que desempeñan un papel clave en nuestra sociedad. Las vulnerabilidades en personas, software y sistemas deben tomarse en serio. Eso significa no solo invertir en tecnología, sino también en concienciación y comportamiento. Los empleados deben recibir formación periódica para reconocer amenazas digitales. Los directivos deben incorporar la ciberseguridad a su política estratégica, en lugar de dejarla únicamente en manos del departamento de TI. Los sistemas deben someterse periódicamente a pruebas realizadas por especialistas independientes, de forma que los riesgos no salgan a la luz únicamente después de un incidente. Y allí donde se detecten vulnerabilidades, debe haber margen para reaccionar de forma rápida y transparente, no para señalar culpables, sino para asumir una responsabilidad conjunta y proteger la continuidad de nuestra sociedad.

Romper el tabú

Al mismo tiempo, hay que romper el tabú. Un hackeo puede ocurrirle a cualquier empresa o institución, por muy grande, profesional o bien protegida que se considere. Al ocultar incidentes o restarles importancia, las debilidades estructurales permanecen bajo la superficie. Solo mediante la apertura y la colaboración podremos, como sociedad, aprender, mejorar y volvernos más resilientes. Asumir responsabilidad también significa atreverse a reconocer dónde fallan las cosas, para que juntos podamos construir una infraestructura digital que no solo parezca moderna, sino que también resista los golpes.

Curazao lo tiene todo: talento, tecnología y ambición. Pero solo mediante el esfuerzo conjunto del gobierno, las empresas y los expertos construiremos un futuro en el que la seguridad digital sea algo tan natural como el crecimiento digital.